Presión alta

Significado emocional de la Presión alta

La Presión alta, también conocida como hipertensión se refiere al incremento de la tensión sanguínea. Lo que puede generar desgaste o deterioro, y provocar lesiones vasculares en varios órganos como el corazón, riñones y ojos.

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Cuando se sufre de hipertensión, la presión se eleva por encima de los valores que el cuerpo necesita para funcionar de manera óptima. Lo que aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

Es posible que suba demasiado la presión por una falla orgánica del sistema cardiovascular. No obstante, en la mayoría de los casos de hipertensión, no se puede determinar la causa orgánica concreta.

Es por ello que se han llevado a cabo estudios para constatar la incidencia de los factores emocionales sobre la hipertensión. Algunos de los cuales han dado claras señales de que el estrés, la ansiedad, y la ira influyen significativamente en este problema.

Como nuestras emociones dependen en gran parte de la forma en la que percibimos y gestionamos el entorno que nos rodea, podría decirse que desarrollar hipertensión también depende mucho de la personalidad.

Estudios señalan que el estrés, la ansiedad, y la ira influyen en la presión alta. | Foto Pixabay

Causas emocionales de la Presión alta

Bajo la perspectiva de la biodescodificación, la presión alta está directamente con la acumulación de pensamientos y sentimientos no expresados durante un largo período de tiempo. Es decir, emociones reprimidas que se acumulan en el interior como el vapor en una olla a presión.

Las personas hipertensas sienten una fuerte presión interna debido a su hiperemotividad. Pues recurrentemente revive en su mente, situaciones no sanadas o heridas emocionales no resueltas de su vida.

Si experimentas Presión alta es posible que también tiendas a reaccionar de manera exagerada, dramatizando sobre ciertas circunstancias. Pues muy probablemente tengas una gran sensibilidad que deseas la felicidad de los demás, presionándote mucho para conseguirlo.

Otra posibilidad es que frecuentemente aplaces enfrentar las cosas por temor o falta de autoconfianza. Lo que te lleva a hacer especulaciones  o sentimientos de culpa que contribuyen a aumentar la “presión”.

Comúnmente, la gente con Presión alta sienten un gran deseo por controlar y resolver todos los problemas, así como un miedo a ser rechazado o a estar constantemente en peligro, lo que aumenta la tensión hasta límites casi insostenibles.

Al aprender a soltar y dejar salir la tensión poco a poco, evitarás un estallido físico y emocional, y podrás vivir con más alegría cada momento. Comienza por reconocerte y pensar en ti, con una actitud más sana. Si necesitas el apoyo de un coaching emocional, consulta aquí.

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