vesícula y estrés

Vesícula y estrés

La vesícula es un órgano pequeño que se encuentra conectado al hígado. El cual trabaja junto con este para garantizar la digestión de las grasas. Cuando la vesícula no funciona adecuadamente, pueden manifestarse una serie de síntomas bastante desagradables.

Una alimentación rica en grasas y azúcares, así como el sobrepeso y exceso de colesterol, son factores que pueden perjudicar la vesícula. Esto debido a que la sobrecarga de toxinas le impiden cumplir su función metabolizadora.

Seguir los consejos médicos y mejorar el estilo de vida con hábitos saludables, son acciones a emprender para mejorar el funcionamiento de la vesícula. Pero también es importante prestarle atención a los posibles conflictos emocionales que pudieron haberla afectado.

La medicina psicosomática compara la vesícula con una “caja” en la que se almacenan emociones. De tal manera que, así como participa en la digestión de la comida, también nos permite digerir ciertas situaciones. Pero cuando no logramos hacer esto, es cuando se manifiestan los problemas biliares.

Según la biodescodificación, que estudia la vinculación de las enfermedades con las emociones, los problemas en la vesícula tienen que ver con emociones poco agradables como el odio o rencor, así como la rabia, el resentimiento o la indignación.

Generalmente se trata de la acumulación y mezcla de todas estas contra una persona, un grupo de personas, e incluso a veces en contra de sí mismo, al no sentirse capaz de solucionar la situación o conflicto que desagrada o perturba.

Los problemas de vesícula también pueden esconder una gran sensación de pérdida o abandono de un ser querido, bien sea físicamente o de manera simbólica. Dando lugar a una sensación de impotencia y rabia por lo que ha pasado, y que no se logra superar.

El estrés guarda una estrecha relación con los problemas biliares | Foto via Pixabay

Papel del estrés en los problemas de la vesícula

Muchas de las emociones que experimentamos diariamente tienen algún tipo de influencia en los diferentes órganos del cuerpo, así como sobre su funcionamiento de manera sistémica. En el caso de la vesícula no es diferente.

Existen emociones que propician la acumulación de bilis en la vesícula, provocando su inflamación, así como la aparición de cálculos biliares.

Uno de los factores que mayor incidencia tiene sobre varias de las enfermedades más comunes hoy en día, entre estos los problemas de la vesícula, es el estrés.

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Junto con estados emocionales como la ansiedad, el estrés crónico, aparece como uno de los principales causantes, si no el más común, de que se produzca inflamación en la vesícula u obstrucciones en las vías biliares.

No obstante, no solo debemos prestar atención al estrés si queremos cuidar nuestra vesícula. También debemos procurar gestionar correctamente emociones como la ira o el enojo, que además de aumentar el riesgo de problemas cardiovasculares genera la secreción excesiva de bilis.

También el miedo desmedido al fracaso, así como la inseguridad, son también emociones que debemos intentar canalizar o controlar, porque de lo contrario, podrían terminar causándonos serios problemas de salud que afectan nuestra calidad de vida.

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